argentinavintage:

Alicia Moreau de Justo (LondresReino Unido de Gran Bretaña e Irlanda11 de octubre de 1885Buenos AiresArgentina12 de mayo de 1986) fue una médica y política argentina, figura destacada del feminismo y del socialismo. Desde los primeros años delsiglo XX se involucró en los reclamos por mayores derechos para las mujeres

Ernesto Sábato
“Lean lo que les apasioneserá lo único que los ayudará a soportar la existencia.” Fragmento de ‘Antes del Fin’

(Source: argentinavintage)

(via paralisou)

     ”Su nombre, pensamiento
     levantado del agua
     o miel para la boca
     de silencios añosos.
dicho bajo las ramas que otra vez aprendían
el gesto inútil de la primavera.
     Mi nombre atado al suyo
     castigó la vejez
     de un idioma sin ángel.

     ¡En un país grato al agua
     no fue cordura olvidar
     el llanto de las campanas!”

                                                                                            Leopoldo Marechal

A bañarse en la gota de rocío
Que halló en las flores vacilante cuna,
En las noches de estío
Desciende el rayo de la blanca luna.

Así, en las horas de celeste calma
Y dulce desvarío,
Hay en mi alma una gota de tu alma
Donde se baña el pensamiento mío.

                                                                     Rafael Obligado

(Source: fingur)

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(via coalesco)

mycockspurtssoftdiamonds:

Vincent Griffin

crashinglybeautiful:

Drifting pitifully in the whirlwind of birth and death,
As if wandering in a dream,
In the midst of illusion I awaken to the true path;
There is one more matter I must not neglect,
But I need not bother now,
As I listen to the sound of the evening rain
Falling on the roof of my temple retreat
In the deep grass of Fukakusa.

—Eihei Dōgen (1200 - 1253)

Image by Hasui Kawase, Rainy Night at Maekawa, 1932

from parabola-magazine.

anticipatedstranger:

Laure Albin Guillot, Coupe végétale, 1931 

No. ¡Basta! 
Basta siempre. 
Escapad, escapad: sólo quiero, 
sólo quiero tu muerte cotidiana. 
El busto erguido, la terrible columna. 
el cuello febricente, la convocación de los robles; 
las manos que son piedra, la luna de piedra sorda 
y el vientre que es sol, el único extinto sol. 
¡Hierba seas! Hierba reseca, apretadas raíces, 
follaje entre los muslos donde ni gusanos ya viven 
porque la tierra no puede ni ser grata a los labios, 
a esos que fueron —sí— caracoles de lo húmedo. 
Matarte a ti, pie inmenso, yeso escupido 
pie masticado días y días cuando los ojos sueñan, 
cuando hacen un paisaje azul cándido y nuevo 
donde una niña entera se baña sin espuma. 
Matarte a ti, cuajarón redondo, forma o montículo, 
materia vil, vomitadura o escarnio, 
palabra que pendiente de unos labios morados 
ha colgado en la muerte putrefacta o el beso. 
No. ¡No! 
Tenerte aquí corazón que latiste entre mis dientes larguísimos, 
en mis dientes o clavos amorosos o dardos, 
o temblor de tu carne cuando yacía inerte 
como el vivaz lagarto que se besa y se besa. 
Tu mentira catarata de números, 
catarata de manos de mujer con sortijas, 
catarata de dijes donde pelos se guardan, 
donde ópalos u ojos están en terciopelos, 
donde las mismas uñas se guardan con encajes. 
Muere, muere como el clamor de la tierra estéril, 
como la tortuga machacada por un pie desnudo, 
pie herido cuya sangre, sangre fresca y novísima, 
quiere correr y ser como un río naciente. 
Canto el cielo feliz, el azul que despunta, 
canto la dicha de amar dulces criaturas, 
de amar a lo que nace bajo las piedras limpias, 
agua, flor, hoja, sed, lámina, río o viento, 
amorosa presencia de un día que sé existe.

                                                                                       

                                                                                                  Vicente Aleixandre